¡Soy muy intenso!

Las emociones son energía y la energía es intensidad. No se puede ser un ser emocional sin ser intenso, pero en pleno siglo XXI, sentir la intensidad de nuestras emociones es casi un delito, una marca Fe por vida, casi un insulto.

Las emociones están para ser sentidas intensamente, no para ser negadas e impedir sentirlas porque nos parece que no estaría bien visto. Camuflamos nuestra vida en una apariencia que nos haga quedar “bien” y eso nos causa un dolor y un sufrimiento mayores que sentir nuestras emociones intensamente. Pero se nos ha enseñado desde pequeños que sentir ciertas emociones es “malo” y que sentir otras demasiado también. Así que estamos todo el día controlando nuestras emociones, tratando de vivir felices en ese ejercicio. Pero eso es imposible pues no podemos controlar lo que sentimos.

Sólo abriéndonos a sentir sin juzgar lo que sentimos, sin interpretarlo desde nuestro miedo, desde ese programa mental destructivo que metieron papá y mamá, podremos disfrutar de todas nuestras emociones sin miedo y, eliminando el miedo, no hay emociones “buenas” o “malas”, sólo emociones que sentir , vivir y disfrutar.

Besos en el corazón y bendiciones.

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