¡Ni ángel ni demonio!

El ser humano es inalterable e ilimitado. Lo único que puede cambiar es lo que yo pienso de mí mismo o de otros, pero eso no cambia al ser, solo me hace CREER a mí que cambia.

Cuando una perdona que es maravillosa para nosotros, al instante cambia y nos parece un demonio, lo único que ha cambiado es nuestro pensamiento sobre esa persona, basado en la interpretación que hemos hecho de ella a través de nuestro sentidos, de nuestra percepción limitada de esa persona y su contexto.

El sólo hecho de que percibamos un cambio en una persona, o en nosotros mismos, ya debería ser suficiente “prueba” de que nuestra mente está manipulando nuestra percepción para que sigamos CREANDO que estamos separados y que todo nos ataca; para que sigamos CREYENDO que los demás tienen la culpa de lo que sentimos y vivimos en lugar de darnos cuenta de que todo el que está en nuestra vida es un maestro que nuestro inconsciente pone para que aprendamos a reconocernos a través del otro.

Sólo quien ve la pureza en todo y en todoas, quien puede verlo todo desde el A-MOR y recibiendo ese A-MOR, puede entender la esencia del ser humano y no dejarse llevar por pensamientos dementes de una mente programada desde el miedo.

Besos en el corazón y bendiciones.

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