La culpa de sentir lo que siento.

Los seres humanos somos programados desde el miedo y la culpa desde que nacemos para que nos sintamos culpables de lo que sentimos a cada instante, salvo que sintamos aquello que se supone que si podemos sentir. Pero incluso entonces, nos sentimos culpable porque lo sentimos mientras otras personas no lo sienten.

Somos seres humanos sintientes, llenos de emociones que negamos constantemente, atrapándolas y enquistandolas, enfermándonos, causándonos un dolor permanente que se traduce en un sufrimiento constante y criminal. Ninguna emoción es mala ni buena, todas son perfectas porque las sentimos. Lo que las cataloga es la culpa que sentimos al sentirlas, como cuando de pequeños nos decían que no llorásemos o que por qué teníamos rabia, o cuando esta sociedad dice lo que está “bien” sentir y lo que no. Y lo que pensamos de las emociones es lo que CREEMOS sentir y sufrir con ellas.

No hay ninguna culpa en sentir y expresar nuestras emociones sin nos responsabilizamos de ellas y nos abrimos a sentirlas sin buscar culpables. Solo la honestidad de sentirlas nos puede traer paz. Cada vez que las negamos, nos condenamos a nosotros mismos.

Besos en el corazón y bendiciones.

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