LA CERTEZA EN LO INVISIBLE

Solemos buscar la certeza de nuestra vida en lo que CREEMOS ver con nuestros ojos, en lo que percibimos con nuestros sentidos físicos. Pero como ya sabemos, estos son limitados y, por lo tanto, la información que nos dan también lo es. Es decir, hay más en lo que no vemos que en lo que vemos.

Los seres humanos CREEMOS que lo que vemos es lo que es real, cuando la gama de que vemos va de ultravioleta a infrarrojos, dejando de ver el noventa por ciento del resto del espectro lumínico. Eso quiere decir que hay más en lo que no vemos ni percibimos que en lo que CREEMOS ver.

Cuando uno alcanza a tener certeza en lo invisible, puede sentir que lo que es tiene más que ver con lo que no ve que con todo ese mundo descabellado que CREEMOS que es la realidad y no es más que el producto del miedo desde el que vivimos, debido a la vibración tan baja en la que vivimos y vibramos.

Sólo elevando nuestra vibración y reconectándonos con nuestra fuente, el amor, podemos sentir nuestra esencia y vivir desde ella, entendiendo que somos parte de lo que no vemos pero nos abraza en nuestra idea pequeña de nuestro ser. Al aceptar esto, nuestro corazón se expande y nuestro ser aparece, demostrándonos que no hay más certeza que el A-MOR: la eternidad de nuestro ser.

Para elevar nuestra vibración, tenemos que activar, a cada instante, nuestra glándula pineal, situada en medio del cerebro. Yo aprendí con la instructora Maritza Rodriguez, que dicta las enseñanzas del método Cyclopea de Fresia Castro. Una experiencia única.

Besos en el corazón y bendiciones.

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