En conclusión: NO SÉ NADA.

El ser humano piensa para discutir, no para conocer. Y en esa demencial manera de utilizar la mente, necesita sacar conclusiones de todo lo que CREE que pasa en su vida, y de lo que no pasa también. En lugar de abrirse a vivir su experiencia de vida sin que ninguna interpretación o prejuicio basado en el pasado pueda venir a interponerse entre él y la situación, se recrea en los pensamientos de miedo que CREE que lo protegen.

Solamente abriéndonos a vivir las experiencias que nos vienen a cada instante, sin que nuestra mente trate de interpretarlas, es cómo podemos vivirlas plenamente. Pero para eso tenemos que reconocernos primero que no sabemos nada de esa experiencia, ni de su desarrollo ni de su desenlace final, pues en esa ignorancia mental está la libertad de nuestro ser para expresarse.

Cuando tratamos de controlar todo lo que nos pasa, por qué nos pasa, cómo nos pasa, hasta cuándo nos pasa y qué conclusión saco de la experiencia, nuestra mente no está en este instante presente sino en el pasado buscando cómo he vivido antes esta experiencia o qué experiencias pasadas me pueden servir adaptándolas a esta para que sea “buena” pues, CREEMOS, que sin esa información se puede convertir en “mala” y hacerme daño; sin darnos cuenta de que el único “daño” nos lo hace esa forma de pensar.

Besos en el corazón y bendiciones.

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